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SECTOR N1
METEORITO
Las partĆculas pequeƱas (hasta unos diez metros) que orbitan alrededor del Sol reciben el nombre de meteoroides. Estas partĆculas estĆ”n asociadas a los cometas y asteroides, pero tambiĆ©n pueden haber sido arrancadas de satĆ©lites o planetas tras choques violentos con otros cuerpos. Cuando una de estas partĆculas extraterrestres penetra en la atmósfera terrestre, se calienta por roce con el aire, se torna incandescente y da lugar a un destello de luz denominado meteoro o estrella fugaz. Se llaman bólidos aquellos meteoros cuya luminosidad sea superior a la del planeta Venus

NEBULOSA
Las nebulosas son concentraciones de gas (principalmente hidrógeno y helio) y polvo. Algunas son restos de estrellas que al final de su vida han explotado y otras, por el contrario, son lugares de formación estelar. Por atracción gravitatoria, las condensaciones de gas y polvo van comprimiĆ©ndose dando lugar a las nuevas estrellas. Las nebulosas pueden ser de emisión, de reflexión, o nebulosas oscuras. Las nebulosas de emisión pueden estar asociadas a estrellas moribundas (co61 N mo las nebulosas planetarias y restos de supernovas) o a estrellas en formación (regiones HII). En ambos casos, brillan debido a que son excitadas por la radiación de las estrellas cercanas. Un ejemplo tĆpico de nebulosa de emisión es la nebulosa de Orión. Las nebulosas de reflexión, como su nombre indica, reflejan la luz de estrellas próximas; es el caso de la nebulosa que rodea a las PlĆ©yades. Las nebulosas oscuras no emiten ni reflejan y solo se pueden ver como una mancha negra delante de un fondo brillante estrellado o nebular. Un ejemplo tĆpico es la nebulosa de la Cabeza de Caballo o el Saco de Carbón en la Cruz del Sur. Antes de la invención del telescopio se llamaba nebulosa a todo objeto de apariencia difusa, por eso tambiĆ©n se llamaba nebulosas a algunas galaxias.
no se volatiliza por completo en el proceso y sobrevive entero o fragmentado hasta llegar al suelo. A ese fragmento de roca proveniente del espacio lo llamaremos meteorito. La observación de los bólidos permite a veces reconstruir las trayectorias y deducir la zona de la superficie donde han caĆdo, lo que ayuda a la recuperación de meteoritos para su posterior estudio. Los meteoritos pueden ser rocosos, metĆ”licos, o una mezcla de ambos. Su estudio nos informa sobre la composición e historia de los cuerpos del sistema solar. Se han recuperado mĆ”s de 31 000 meteoritos; la caĆda de mĆ”s de 1000 de ellos fue observada por algĆŗn testigo.


SECTOR N2
NEPTUNO
Ćltimo planeta del Sistema Solar, que forma, junto con Urano, la familia de los planetas gigantes helados. Ambos planetas guardan entre sĆ numerosas similitudes. Debido a su largo periodo de traslación rededor del Sol (mĆ”s de 164 aƱos terrestres) aĆŗn no hemos tenido ocasión de observar Neptuno dos veces en la misma posición de su órbita desde que fue descubierto en 1846. Curiosamente, se dice que este planeta podrĆa haber sido descubierto por Galileo mĆ”s de dos siglos antes, porque lo observó pero confundió el tenue planeta con una estrella poco brillante. Entre sus satĆ©lites destaca el enigmĆ”tico Tritón, que presenta una intensa actividad geológica. Fue la Voyager 2 la sonda que envió imĆ”genes de este planeta (con una inmensa tormenta similar a la Gran Mancha Roja de JĆŗpiter, que posteriormente desapareció) y de sus satĆ©lites, y descubrió seis de ellos

NEBULOSA PLANETARIA
Son las capas externas que expulsan las estrellas de masa baja e intermedia (menos de 8 o 9 masas solares) al final de su vida, al terminar su combustible nuclear, después de la etapa de gigante roja. El resto de la estrella se transforma en una enana blanca que emite radiación ultravioleta e ioniza el gas de la nebulosa planetaria, la cual, en el proceso posterior de recombinación, produce emisiones espectaculares en luz visible, ya que los elementos químicos que las componen (hidrógeno, nitrógeno, oxígeno) emiten radiaciones cada uno en un color diferente característico (color, o sea, longitud de onda).


SECTOR N3
NOVA
Del latĆn nova (Ā«nuevaĀ»), se denominó asĆ a las estrellas nuevas que aparecĆan en el cielo, aunque estas estrellas ya existĆan y lo que se observaba, en realidad, era un incremento muy brusco en el brillo aparente. En la actualidad, se conoce que este fenómeno estĆ” asociado a estallidos en una enana blanca, que forma parte de un sistema binario y se encuentra recibiendo masa de la estrella compaƱera. El proceso de intercambio de materia termina por provocar reacciones de fusión nuclear en la superficie de la estrella enana blanca. Cuando este efecto se repite en el tiempo, se conoce como nova recurrente. El mecanismo de las novas guarda similitud con el de algunas supernovas (las supernovas termonucleares, es decir, las de tipo Ia).

NUBE DE OORT
Es el conjunto de cuerpos menores, en su mayorĆa muy similares a los objetos transneptunianos (TNO de sus siglas en inglĆ©s) y cometas, que se encuentran en una región esfĆ©rica externa al cinturón transneptuniano y que se extiende hasta los confines mismos del Sistema Solar (aproximadamente 1 aƱoluz). Su existencia fue postulada por Jean Oort en 1950 y aunque no se han observado objetos en ella, dado que por sus pequeƱos tamaƱos son muy dĆ©biles, sĆ se han observado muchos objetos provenientes de ella. Se trata de los cometas de largo periodo. Fue a partir de las órbitas de Ć©stos que Oort postuló la existencia de esta reserva de cuerpos helados. Algunos de ellos, por efectos perturbadores externos (por ejemplo, el paso por sus cercanĆas de estrellas próximas) son enviados hacia el interior del Sistema Solar y se transforman en cometas. PodrĆa albergar entre uno y cien billones (1012 ā 1014) de objetos, siendo su masa total unas cinco veces la de la Tierra. Son, al igual que los objetos transneptunianos, reliquias de los cuerpos que dieron lugar a los planetas y que han sobrevivido sin ser engullidos por Ć©stos.
